El inicio de curso, etapa clave para diagnosticar problemas de visión, que afectan a cerca de un 22% de la infancia

Una exploración oftalmológica anual puede prevenir defectos de visión del niño, que suelen pasar inadvertidos, como el “ojo vago”, el estrabismo intermitente o la hipermetropía latente, y repercutir positivamente en el rendimiento escolar de los más pequeños.

vuelta al cole

Coincidiendo con la vuelta al cole, una revisión ocular es la mejor medida para detectar a tiempo defectos refractivos (miopía, hipermetropía y astigmatismo), “ojo vago”, estrabismo y otros problemas de visión típicos en la edad infantil. “Realizar un diagnóstico a principio de curso permite ponerles remedio para que el niño pueda seguir las clases con normalidad”, explica la Dra. Ana Wert, especialista del Departamento de Oftalmología Pediátrica, Estrabismo y Neuroftalmología de IMO. Según la especialista, una buena prevención mediante revisiones periódicas ayudaría a reducir el porcentaje de escolares con patología ocular oculta, que es aproximadamente de un 22%, según datos de Fundación IMO.

La Dra. Wert recomienda realizar una primera exploración ocular completa a los 3 años, cuando los más pequeños empiezan la escolarización. Según destaca la especialista de IMO, “esta revisión es muy importante para descartar una ambliopía u “ojo vago”, un problema que pasa desapercibido en las aulas porque no da síntomas. Si lo detectamos a esta edad, estamos a tiempo de curarlo completamente y de corregir otros defectos”.

Una patología que también puede pasar inadvertida es el estrabismo. Como alerta la Dra. Wert, “hay desviaciones oculares que son intermitentes o se manifiestan solo en visiones muy lejanas, de modo que en clase o, incluso en la consulta del pediatra, a veces se pasan por alto”. Sin embargo, en muchas ocasiones sí se puede detectar. Es el caso de Carla, cuyos padres observaron enseguida que torcía los ojos y decidieron llevarla al oftalmólogo: con 2 años y medio fue operada de estrabismo en el Instituto, y actualmente sigue llevando gafas para corregir su hipermetropía. “La visión ha dejado de ser una limitación para ella y se muestra mucho más segura y abierta”, afirma su madre, quien añade que “nos dio mucha tranquilidad saber que iba a empezar el parvulario con plenas capacidades”.

En este sentido, la Dra. Wert constata que “a edades tempranas se percibe un importante cambio en las habilidades motoras y el carácter de los niños, ya que pasan a confiar más en sí mismos”; cuando son más mayores se aprecia, sobre todo, en el rendimiento académico y, por ello, otro momento importante para detectar problemas oculares es el paso a la educación primaria. “A los 6 años, se comienza a leer y escribir más en clase y es cuando debemos prestar especial atención a las hipermetropías latentes”. Según la Dra. Wert, “aunque se compensan debido a la gran capacidad de acomodación (enfoque) del cristalino en la infancia, pueden provocar dolores de cabeza al realizar ejercicios de lectoescritura”.

Revisión oftalmológica para poner a punto la visión de los más pequeños con el inicio del nuevo curso.

Terapia visual

Dificultades en la velocidad o comprensión lectora, así como obstáculos en la memorización de textos o una mala ortografía, pueden ser señales de alteraciones en la visión que comprometen la realización de diferentes tareas escolares si no se tratan de forma oportuna. Guillem, por ejemplo, descubrió su afición por la lectura y mejoró sus notas gracias a la terapia visual, que, como complemento al parche, “le permitió recuperar el 100% de visión en su “ojo vago” y lograr tener percepción en 3D”, asegura su padre. Como explica Elena Núñez, especialista del Área de Terapia Visual de IMO, “mediante la repetición y automatización de ejercicios optométricos individualizados, este tratamiento puede ayudar a los niños con problemas de eficacia o procesamiento visual a potenciar las habilidades visuales afectadas y contribuir a la mejora de su rendimiento en las aulas”. Para poder empezar con la terapia visual  es clave  una revisión oftalmológica previa.

Aumento de las consultas

Según la experiencia de la Dra. Wert, los primeros meses del curso escolar suelen venir acompañados de un aumento de las consultas, “sobre todo en los primeros meses, cuando los padres o profesores notan que el niño tiene dificultades para ver bien”, explica. Por este motivo y porque “el niño no suele tener conocimiento de su limitación visual”, la especialista recomienda estar alerta –tanto padres como profesores, monitores, etc.– y llevarlo al oftalmólogo ante síntomas que puedan avisar de un posible problema ocular, como entrecerrar los ojos, acercarse mucho a los objetos o inclinar la cabeza.

A partir de los 3 años, y hasta los 10, la visita al especialista debe ser anual para identificar cualquier anomalía en la visión, que se encuentra en proceso de formación durante esta primera década de vida.