Infografía: Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

La degeneración macular asociada a edad (DMAE) es una enfermedad degenerativa que provoca el deterioro progresivo de las células de la mácula, que es el nombre que se le da a la zona central de la retina, la de mayor sensibilidad visual y que se encarga de la visión de detalle.

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La degeneración macular asociada a edad (DMAE) es una enfermedad degenerativa que provoca el deterioro progresivo de las células de la mácula, que es el nombre que se le da a la zona central de la retina, la de mayor sensibilidad visual y que se encarga de la visión de detalle. La DMAE es la principal causa de ceguera en mayores de 65 años, y su incidencia aumenta según crece la esperanza de vida. Los principales factores de riesgo de esta enfermedad son la edad, el hábito tabáquico, los malos hábitos alimentarios, la hipertensión, los problemas circulatorios y la predisposición genética. En cuanto a las medidas preventivas, las más importantes son las siguientes: - Evitar el tabaco - Seguir una dieta rica en antioxidantes y ácidos grasos Omega 3 - Realizar revisiones oculares a partir de los 50 años Se puede llevar a cabo un “autotest casero” muy sencillo para detectar anomalías en la visión compatibles con esta enfermedad: mirar las líneas de azulejos, barandillas con un ojo tapado y después con el otro. Si no se ven rectas, hay que acudir al oftalmólogo, quien efectuará una prueba denominada test con rejilla de Amsler. Existen dos formas de DMAE: - En la degeneración macular seca, se van acumulando desechos amarillentos o drusas bajo la retina. Afecta al 80% de los pacientes con DMAE y tiene una evolución lenta con pérdida progresiva de la visión (las personas que la sufren no se dan cuenta al principio). No tiene tratamiento, aunque el suministro de vitaminas antioxidantes consigue ralentizar el avance. - La degeneración macular húmeda consiste en el crecimiento de una membrana vascular bajo la retina con la aparición de vasos sanguíneos anómalos muy frágiles que sangran y pierden líquido. Su evolución es rápida, por lo que hay que frenar la enfermedad lo antes posible. Se trata con la inyección de fármacos intraoculares antiangiogénicos para inhibir el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.