Goniotomía

Cirugía número
1
para pacientes pediátricos con glaucoma
Aproximadamente
45
minutos de duración
Nuestras
2
claves: mínimamente invasiva y menor tiempo quirúrgico

¿Qué es la goniotomía?

Es una cirugía que se realiza en pacientes con glaucoma congénito para reducir la presión intraocular e intentar evitar el daño del nervio óptico. Con este fin, se hace una incisión directamente sobre la zona de filtración del ojo, el trabéculo –que en estos pacientes no está bien desarrollado–, y así se facilita la salida del humor acuoso.

¿En qué casos se realiza?

La goniotomía es una intervención indicada para glaucomas congénitos, cuyo tratamiento suele ser quirúrgico. Para poder realizar esta técnica, es necesario que la córnea del niño no esté opaca.

El glaucoma congénito, en la mayoría de casos, se manifiesta en los primeros meses de vida o en la primera infancia (antes de los 3 años). Practicar la cirugía de forma precoz permite evitar daños irreversibles en la visión causados por el avance de la patología.

Exámenes previos

Realizar una revisión oftalmológica completa es indispensable, tanto para determinar el tipo de glaucoma y la fase en la que se encuentra, como para detectar otras patologías oculares.

Las principales pruebas diagnósticas que incluye esta revisión son: campimetría (estudio del campo visual), tonometría (toma de la presión intraocular), gonisoscopía (visualización directa del ángulo iridocorneal), paquimetría (medición del grosor de la córnea) y exploración del nervio óptico (directa o bien con las pruebas automatizadas OCT o HRT).

Además, el paciente debe acudir previamente a consulta para medir su presión intraocular.

Antes de la intervención

De forma previa a la cirugía, debe realizarse un tratamiento con fármacos para disminuir la presión intraocular del paciente.

Durante la intervención

La incisión se realiza de manera parcial, sobre unos 120º de trabéculo, existiendo la posibilidad de repetir el procedimiento si no se consigue la presión intraocular adecuada. Esta intervención se realiza en quirófano, con anestesia local y sedación completa para evitar que el niño sienta dolor.

Riesgos

En algunos casos es necesario realizar reintervenciones. Si se requiere, la goniotomía puede volver a llevarse a cabo para lograr un resultado adecuado en cuanto al control de la hipertensión ocular.

Por otro lado, también es posible ejecutar otras técnicas como el implante de válvulas de drenaje o la trabeculectomía para conseguir bajar la presión del ojo.

El paciente a quien se ha realizado a una goniotomía puede presentar sangrado e inflamación tras las primeras semanas de la cirugía.