Los especialistas buscan reducir complicaciones en el tratamiento de la retinopatía diabética

Fármacos y nuevas técnicas diagnósticas y quirúrgicas mejoran el tratamiento de la retinopatía y evitan efectos secundarios

Estudian introducir nanopartículas que cambien el código genético de las células que amenazan a la retina en diabéticos

"Los tratamientos clásicos de la retinopatía diabética no siempre son efectivos y producen importantes efectos secundarios, como reducción del campo visual nocturno o de la sensibilidad al contraste", según afirmó el Dr. José García-Arumí, especialista en retina del IMO.

Entre los "tratamientos clásicos", García-Arumí se ha referido a la fotocoagulación con láser, que, si bien "es un tratamiento efectivo en pacientes con edema macular diabético, reduciendo a la mitad el riesgo de pérdida de visión, la naturaleza destructiva del láser y la tardía respuesta en términos de beneficios visuales, nos han hecho evaluar otras modalidades de tratamiento". Entre estas, el especialista ha destacado las inyecciones intraoculares de fármacos, "como los anticuerpos ranibizumab (Lucentis) o bevacizumab (Avastin) o la triamcinolona o dexametasona en sistemas de liberación lenta".

Por lo que se refiere a otro tratamiento "clásico", la cirugía, que es actualmente la única solución para pacientes con retinopatía diabética proliferativa avanzada, la mejoría en los resultados ha venido de la mano de los avances en las técnicas quirúrgicas y diagnósticas, y de la detección precoz de las posibles complicaciones. El oftalmólogo ha destacado el importante papel de la tomografía de coherencia óptica (OCT en sus siglas en inglés), una novedosa técnica "que ayuda al diagnóstico precoz y al control de la evolución después del tratamiento".

Entre los avances quirúrgicos, García-Arumí ha destacado la viscodisección, técnica que se utiliza en combinación con la cirugía de vitrectomía y que consiste en la introducción de un líquido viscoso en la retina, para separar la membrana proliferativa de la retina. Este procedimiento, que se había dejado de usar hace años, ofrece actualmente buenos resultados, gracias a nuevas cánulas e instrumentos de pequeño calibre para llevarla a cabo, que ha desarrollado el especialista del IMO y que presentó en el pasado Congreso Internacional de Retina.

Por lo que se refiere al futuro, los retos en el tratamiento de la retinopatía diabética son, según el oftalmólogo, la detección genética de los pacientes con riesgo de proliferación y el uso de moléculas protectoras. "Estamos trabajando en la inducción de la producción de estas moléculas por parte de las células retinianas utilizando vectores no virales que cambien el código genético de estas células", ha afirmado.

Según García-Arumí, lo que se pretende con esta línea de trabajo es "solucionar el desequilibrio de los sistemas protectores de la retina que fabrican los genes, introduciendo nanopartículas que cambien el código genético de estas células, de modo que aumenten los factores protectores y se restablezca el equilibrio". Esta técnica de ingeniería genética, "la estamos desarrollando in vitro y en animales," según ha explicado el especialista del IMO.

Retinopatía diabética

La retinopatía diabética es la enfermedad vascular más frecuente de la retina, cuyos vasos quedan dañados por la descompensación metabólica de la diabetes. De ello se deriva la creación espontánea de nuevos vasos frágiles que pierden fluido, lo que puede afectar a la visión de forma muy importante.

El riesgo de pérdida total de la visión es 25 veces superior en los diabéticos que en la población general. Por ello, la diabetes se considera actualmente la causa de ceguera más frecuente en los países industrializados entre la población activa, situándose entre el 20 y el 30% del total de cegueras.

El elevado índice de complicaciones asociadas a la enfermedad, como el edema macular, la hemorragia vítrea y el desprendimiento de retina, hace que los diabéticos deban realizar un control estricto de su glicemia, de la presión arterial y de los lípidos plasmáticos, además de evitar el tabaco. Además, también revisiones periódicas de la retina, ya que, generalmente, la retinopatía diabética no provoca síntomas hasta que la lesión es severa.