Elvira Escribano

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Un aumento brusco de la presión intraocular hizo que Elvira tuviera que operarse de glaucoma. Con la cirugía logró excelentes resultados que le han dado confianza y que todavía perduran.

Elvira Escribano

El glaucoma es una patología que puede tener múltiples causas. En el caso de Elvira Escribano, médico de profesión, estuvo desencadenado por el uso prolongado de corticoides, que tenía que tomar como tratamiento frente a problemas corneales derivados de un penfigoide cicatrizal (enfermedad crónica autoinmune que afecta gravemente a la superficie ocular y que puede llegar a provocar ceguera). Como consecuencia de esta medicación reiterada, la presión intraocular se le disparó bruscamente y, para mantenerla a raya, la única opción era la cirugía.

Según explica, "apenas un mes después de detectarme el glaucoma, la Dra. Elena Arrondo me realizó una esclerectomía profunda no perforante y, aunque reconozco que me daba cierto respeto pasar por quirófano, enseguida me sentí muy tranquila y confiada. La operación fue un éxito y cuando llegó el momento de intervenir el otro ojo no lo dudé ni un instante. Para mí, fue prácticamente como ir a la peluquería". Ya han pasado cuatro años de la primera cirugía y tres de la segunda, en los que Elvira sigue con la presión intraocular perfectamente controlada. "Los buenos resultados, así como la seguridad y credibilidad que me dan los oftalmólogos de IMO en sus diagnósticos y decisiones terapéuticas, son las razones por las que acudo a este centro, donde tratan integralmente mi visión" concluye Elvira, quien sigue con sus visitas con los especialistas de los departamentos de córnea y glaucoma.