Dra. Isabel Nieto: "La intervención quirúrgica en casos especiales de catarata requiere un estudio previo adecuado, si no, en lugar de mejorar la visión la puede empeorar"

La edad resta transparencia al cristalino, la lente natural del ojo, y causa una pérdida progresiva de la visión que puede llegar a ser muy grave

La catarata como especialidad en el Instituto de Microcirugía Ocular. Dra Nieto, IMO Barcelona

La catarata se produce por la pérdida de transparencia del cristalino, una lente natural que se encuentra detrás de la pupila y a través de la cual pasan los rayos de luz hasta incidir sobre la retina, donde se forman las imágenes. Cuando el cristalino pierde transparencia, provoca pérdida de visión de forma progresiva.

El envejecimiento es la causa más común de opacidad del cristalino –afecta a más del 50% de los mayores de 65 años–, aunque también puede darse por causas congénitas, por traumatismos, o bien asociada a otras enfermedades oculares o sistémicas o a algunos fármacos (como corticoides).

Los afectados suelen sufrir visión borrosa o doble. Otros síntomas son la disminución de la percepción de profundidad y de los colores y la incapacidad de leer letras pequeñas. El paciente también puede acudir a la consulta por un aumento de la miopía, que a partir de los 50 años puede ser un síntoma de catarata, o por lo contrario, por una aparente recuperación de visión que permite leer sin gafas. Eso ocurre porque los cambios que la catarata causa en el cristalino pueden convertirlo en una especie de lente de aumento.

La técnica quirúrgica de referencia en el tratamiento de la catarata es la facoemulsificación por ultrasonidos, explica la Dra. Nieto de IMO. Consiste en la fragmentación de la catarata, a través de una incisión, y la aspiración de los fragmentos del contenido opaco del cristalino, dejando el saco transparente que lo envuelve. La intervención termina con la sustitución de la lente natural por una lente intraocular artificial.

Próximamente, esta cirugía podrá también llevarse a cabo, en determinados casos, con una nueva tecnología láser - el láser de femtosegundo-, que aumentará la seguridad, la rapidez y la precisión. La intervención actual ofrece muy buenos resultados y un elevado porcentaje de éxito, lo que la ha convertido en la cirugía más frecuente en adultos.

Es importante recordar que no se trata de una cirugía banal y que requiere una buena indicación y una correcta ejecución por parte de un cirujano experimentado, puntualiza la Dra. Nieto. Además, hay que tener en cuenta que no todas las cataratas son iguales. Existen algunas que conllevan un riesgo mayor, como en ojos operados o en pacientes diabéticos, en los que además es imprescindible la colaboración entre los especialistas en catarata y en retina.

La intervención quirúrgica en los casos especiales requiere un estudio pormenorizado porque si no se hace de forma adecuada, en lugar de mejorar la visión, ésta puede empeorar.