El Dr. Stanley Chang y el Dr. Corcóstegui destacaron en el IMO la importancia del seguimiento a largo plazo de los pacientes sometidos a una vitrectomía

Borja Corcóstegui del IMO y Stanley Chang, del Columbia University Medical Center, destacan la necesidad de centrarse en la prevención tras una vitrectomía

Según el Dr. Borja Corcóstegui del IMO y el Dr. Stanley Chang, del Columbia University Medical Center, estos pacientes responden peor a los tratamientos establecidos para estas patologías, y de ahí la necesidad de centrarse en la prevención después de la cirugía.

La vitrectomía es una cirugía ocular que se utiliza para extraer el vítreo (un gel que rellena la cavidad ocular). Este procedimiento también se realiza, aún estando el vítreo en buenas condiciones, cuando se requiere extraerlo para trabajar directamente sobre la retina. Existen varias enfermedades oculares, principalmente de retina, que requieren una vitrectomía, como pueden ser la retinopatía diabética o el desprendimiento de retina, entre otras.

Uno de los problemas que se derivan de la vitrectomía es la aparición de glaucoma de ángulo abierto, que puede afectar al 10 por ciento de pacientes y tarda una media de cinco años en aparecer, según las conclusiones a las que se llegaron en el encuentro Novedades Médicas y Quirúrgicas en Retina, celebrado en el IMO.

Stanley Chang, uno de los principales expertos mundiales en retina, comentó que "según los resultados de su equipo de trabajo, el mecanismo que desencadena la aparición de glaucoma tras la vitrectomía es el incremento del nivel de oxígeno en el ojo que ocurre después de la intervención". Aunque existe un fármaco que es capaz de regular el nivel de oxígeno en el ojo, no sería aconsejable administrarlo a todos los pacientes después de esta cirugía. Hay que tener en cuenta, no obstante, que no es aconsejable administrarlo a todos los pacientes, ya que el oxígeno cumple con funciones vitales para el ojo y bajar demasiado el nivel puede ser perjudicial para algunos pacientes.

En este sentido, uno de los temas más novedosos que se han abordado últimamente, son los nuevos fármacos para este tipo de tratamientos. "La disponibilidad de nuevos fármacos que se inyectan directamente en el ojo y ofrecen cada vez mejores resultados en el tratamiento de la degeneración macular, las obstrucciones de vena central de la retina o la retinopatía diabética" explica Borja Corcóstegui. Se trata de los medicamentos Lucentis, Avastin, y el Trap-Eye que consiguen aumentar el índice de mejora del 20 al 75 por ciento.

El IMO ha participado en los recientes ensayos clínicos que se han realizado con este último fármaco y que han concluido que es eficaz para mantener la agudeza visual con un menor número de inyecciones intraoculares que los precedentes y además, sus efectos son más prolongados.