Dr. Mateo sobre nuevos tratamientos de la DMAE húmeda: "Los pacientes no solo dejan de perder visión, en muchos casos incluso la mejoran"

La DMAE es la primera causa de pérdida de visión en pacientes con más de 60 años, además de la catarata, que es tratable quirúrgicamente. Es importante la prevención en todas las patologías de retina, ya que hay que tener en cuenta que los tratamientos desde el principio de la enfermedad ofrecen resultados mucho mejores

Nuevos tratamientos para la DMAE. Dr. Mateo de IMO Barcelona

La Degeneración Macular asociada a la edad tiene dos formas de manifestarse: la forma seca y la forma húmeda. La DMAE seca consiste en una atrofia progresiva tanto del epitelio pigmentario como de la misma retina. Se están realizando muchos estudios para reducir la evolución de esta forma de DMAE y las atrofias que provoca en la parte posterior de la retina.

La otra forma de DMAE a tener en cuenta es la húmeda, que se caracteriza por la aparición de unos vasos anómalos que se sitúan justo debajo de la retina y pierden líquido provocando que la retina tenga un desprendimiento seroso, diferente a los desprendimientos de retina, y esto provoca al paciente una pérdida de visión central: "Ven una mancha negra justo allí donde mira, en el periódico, en una flor, en una pared,… justo en el centro de aquello que está viendo" describe el Dr. Mateo.

Los tratamientos de la DMAE

Es importante que los tratamientos se sigan desde el principio de la detección de la enfermedad, de este modo, se detiene el crecimiento de la membrana macular y los resultados son mucho mejores. En la forma húmeda de la DMAE, el tratamiento consistente en inyecciones está consiguiendo muy buenos resultados. Los pacientes dejan de perder visión y en muchos casos incluso mejoran su capacidad visual. El problema de estos tratamientos es que son terapias a largo plazo, hay que seguir administrando el tratamiento si la enfermedad vuelve a reactivarse.

El futuro de estos tratamientos estará seguramente en fármacos que permanezcan dentro de la cavidad vítrea durante largos periodos de tiempo y por lo tanto el paciente no esté tan condicionado a acudir a la consulta del médico cada uno o dos meses para revisar si vuelven a aparecer los procesos vasculares que causa la DMAE. De este modo, los tratamientos permitirán que el enfermo no sea tan dependiente, reduciendo probablemente las inyecciones intraoculares, que actualmente son mensuales o bimensuales, y las revisiones a una o dos anuales.

También para la forma seca, que actualmente no tiene tratamiento, el IMO participa en estudios internacionales que pretenden reducir de forma tremenda la progresión de la enfermedad evitando la pérdida de fotoreceptores o incluso, en unos años, trasplantando parte de estas células para conseguir que la retina se reactive y evitar así esa pérdida de visión central.