DMAE, alta miopía y diabetes: principales amenazas para la retina

La retina es una fina capa de tejido nervioso que recubre la estructura interna del ojo. En ella se fijan las imágenes que son enviadas al cerebro, a través del nervio óptico. su correcto funcionamiento, por tanto, es de vital importancia para la visión.

Las patologías que más comúnmente afectan a la retina se concentran en cuatro grandes grupos: las degenerativas, destacando la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE); las asociadas a la miopía alta; las de origen vascular, principalmente retinopatía diabética; y las asociadas a problemas biomecánicos, como el desprendimiento de retina o tracciones vítreo-maculares.

En todas ellas, la detección precoz es fundamental para evitar su evolución y mejorar el pronóstico funcional final. Por ello, el Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO) alerta sobre la importancia de que la población de riesgo se someta a revisiones oftalmológicas periódicas.

Baja visión en mayores

La DMAE es la principal causa de baja visión por encima de los 65 años. En general, tienen riesgo de padecerla la población mayor de 50 años, y, en especial, las personas que han cumplido los 70. Existen dos formas: la seca, en la que se va atrofiando la mácula (la zona central de la retina y la más importante para la visión nítida), y la húmeda, en la que se produce un crecimiento anómalo de vasos debajo de la mácula.

Como consecuencia, los afectados van perdiendo progresivamente la visión central. El tratamiento todavía tiene que evolucionar mucho, si bien existen múltiples ensayos clínicos en marcha al respecto. Actualmente, se intenta controlar con fármacos intravítreos antiangiogénicos (que frenan el crecimiento de los vasos sanguíneos). Para la DMAE seca, no existe aún un tratamiento eficaz, aunque la administración de complejos antioxidantes consigue ralentizar la enfermedad.

En la actualidad, el IMO está trabajando en la elaboración de estudios genéticos de predisposición a sufrir DMAE. Esta futura técnica permitirá identificar sujetos con alto riesgo de padecer la enfermedad y realizarles un seguimiento más exhaustivo. Mientras, las mejores medidas preventivas son llevar una dieta sana, no fumar y someterse a revisiones oculares periódicas a partir de los 50 años.

Complicaciones de la alta miopía

En la alta miopía, que afecta a cerca de un 2% de la población, hay una mayor predisposición a padecer ciertas enfermedades, como el desprendimiento de retina, la degeneración de la retina central por placas de atrofia, el crecimiento de vasos por debajo de la retina en el área macular, el agujero macular miópico y la separación de las capas de la retina macular, llamada squisis. Estos pacientes pueden quejarse de ver líneas onduladas o manchas opacas en su campo visual, así como de perder agudeza visual.

Actualmente, ciertas patologías maculares del miope alto pueden ser corregidas mediante inyecciones intravítreas o microcirugía ocular. los pacientes miopes altos también requieren controles oftalmológicos regulares para comprobar que no haya lesiones en la retina, que en muchos casos no ofrecen síntomas.

La diabetes, causa de pérdida de visión en adultos

Por lo que se refiere a la retinopatía diabética, es la enfermedad vascular más frecuente de la retina, cuyos vasos quedan dañados por la descompensación metabólica de la diabetes. Es una de las principales causas de pérdida severa de visión en edad laboral en el mundo occidental. El elevado índice de complicaciones oculares que se producen entre la población diabética, como el edema macular, la hemorragia vítrea y el desprendimiento de retina, hace que este colectivo deba realizar un control estricto de su glicemia, de la presión arterial y de los lípidos plasmáticos, además de evitar el tabaco.

Estos pacientes –que ascienden a más de 200 millones en todo el mundo– requieren también revisiones periódicas de la retina, ya que, generalmente, la retinopatía diabética no provoca síntomas hasta que la lesión es severa. Existen diferentes opciones de tratamiento, como la fotocoagulación con láser, las inyecciones intravítreas o la cirugía (vitrectomía). Las enfermedades de la retina asociadas a causas biomecánicas o traccionales, como el desprendimiento de retina, agujero macular, membrana epirretiniana macular o síndrome de tracción vítreo-macular, necesitan ser tratadas mediante cirugía intraocular.

Actualmente, se obtienen buenos resultados anatómicos y funcionales gracias a los grandes avances tecnológicos tanto en los aparatos destinados a su detección precoz como en las técnicas e instrumentos de la microcirugía endocular.