La conjuntivitis alérgica, una de las causas más frecuentes de visita al oftalmólogo

Los síntomas que provoca la conjuntivitis (picor y enrojecimiento ocular, lagrimeo, párpados hinchados y sensación de quemazón o de cuerpo extraño) son los que más persisten y, frecuentemente, los más difíciles de controlar.

Principales tipos de alergias y tratamientos. Dr. José Luis Güell de IMO Barcelona

Picor, enrojecimiento ocular, lagrimeo o párpados hinchados, algunos síntomas de la conjuntivitis

En general, las alergias respira este tipo de alergias presentan unos efectos similares a los de un resfriado (congestión, goteo nasal, estornudos) y, para establecer la diferencia, la conjuntivitis, junto con la larga duración de los síntomas, suele ser una pista diagnóstica importante. Más aun, si tenemos en cuenta que en un buen número de pacientes, los síntomas que provoca la conjuntivitis (picor y enrojecimiento ocular, lagrimeo, párpados hinchados y sensación de quemazón o de cuerpo extraño) son los que más persisten y, frecuentemente, los más difíciles de controlar.

Entre un 5 y un 10% de la población padece conjuntivitis alérgica

La conjuntivitis alérgica afecta a entre un 5 y un 10% de la población, y es una de las causas más frecuentes de visita al oftalmólogo, sobre todo en esta época del año. No obstante, aunque su forma más habitual es la estacional, también existe la conjuntivitis alérgica perenne, que se encuentra presente todo el año al estar vinculada a alérgenos de espacios interiores como los ácaros, el pelo de animal o los hongos. Como explica el Dr. José Luis Güell, especialista en Córnea y Cirugía Refractiva del IMO, “En ambos casos, se trata de un tipo de conjuntivitis leve, ya que la inflamación de los vasos sanguíneos de la conjuntiva (membrana transparente que recubre parte del globo ocular y la porción interna de los párpados) no llega a afectar a la córnea”.

La queratoconjuntivitis, una de las alergias oculares más graves

“Diferente es el caso de las queratoconjuntivitis, las formas más graves de alergia ocular que, pese a que también tienen el picor como síntoma más destacado, conllevan un cuadro clínico de mayor severidad y pueden amenazar la visión debido a la lesión que producen en la córnea”, añade el oftalmólogo. Dentro de las queratoconjuntivitis podemos apreciar, de nuevo, una diferencia de temporalidad: la vernal, típica de los niños, suele manifestarse en primavera y verano, mientras que la atópica, propia de los adultos, se mantiene a lo largo de las estaciones. Por ello, lo que se debe determinar en primera instancia es el tipo de alergia ocular y el alérgeno que la provoca para, así, poder afrontarla con precisión y efectividad. Según el Dr. Güell, “una vez diagnosticada la causa (situación poco frecuente), deben adoptarse medidas preventivas para reducir la exposición al factor desencadenante siempre que sea posible. Si habiendo controlado el factor externo la alergia ocular todavía persiste, es preciso recurrir al tratamiento farmacológico con antihistamínicos, ya sea por vía tópica u oral, o corticoides, en caso que los primeros no sean suficientemente efectivos”.

El tratamiento debe estar controlado por un oftalmólogo para no poner en riesgo la salud ocular del paciente

Como alerta el doctor, hay que tener en cuenta que, así como los antihistamínicos no tienen efectos secundarios significativos, los corticoides aplicados sobre la superficie ocular pueden inducir alteraciones como el glaucoma o las cataratas si no son supervisados adecuadamente por un especialista. Por tanto, es necesario incidir en la importancia del tratamiento controlado y dosificado por parte del oftalmólogo para evitar que una mala administración pueda comprometer o suponer un riesgo para la salud ocular. De ahí, que la colaboración a tres bandas entre el oftalmólogo, el alergólogo y el paciente resulte clave para conseguir que la alergia no elimine la vitalidad de la primavera.