La cirugía del estrabismo logra restablecer el paralelismo de los ojos en más del 90% de los casos

Aunque la desviación ocular es típica de la infancia también se da en adultos por contusiones, alta miopía, patología neurológica o tiroidea o por laxitud ligada a la edad, entre otras causas.

Una treintena de los mejores ponentes nacionales e internacionales y cerca de 200 asistentes se congregaron en IMO los días 21 y 22 de octubre con motivo del curso Estrabismo del adulto y el niño con baja visión. En él abordaron dos aspectos poco tratados en oftalmología, ya que el estrabismo es una patología típica del ojo infantil, mientras que la baja visión suele asociarse a enfermedades oculares ligadas a la edad (por ejemplo, la DMAE o el glaucoma). Sin embargo, como expusieron los expertos, el primero puede darse y tratarse con éxito también en la edad adulta, al tiempo que un resto visual limitado puede ser un problema en la infancia.

Múltiples técnicas para múltiples causas y tipos de estrabismo

La jornada del viernes se centró en el manejo de la desviación ocular, que afecta a cerca del 5% de la población y puede responder a distintas causas, dando lugar a distintos tipos de estrabismo. “En el caso del paralítico, que suele estar provocado por isquemias, tumores o patología neurológica, los músculos encargados de mover el ojo y de dirigir la mirada tienen menos fuerza”, explica el Dr. José Visa, especialista de IMO y miembro del Comité Organizador del encuentro.

Para enfocar los dos ojos hacia un mismo objetivo, todos los músculos oculomotores, controlados por el cerebro, deben actuar de manera coordinada. Corregir desequilibrios provocados por múltiples causas es el objetivo de la cirugía del estrabismo a fin de restaurar el paralelismo de la mirada.

 

Según el oftalmólogo, “el estrabismo también puede ser restrictivo, a raíz de un problema mecánico que podría derivarse de cirugías oculares previas, de una fractura de órbita tras un pelotazo, un puñetazo o un accidente de tráfico, así como ser secundario a enfermedades tiroideas o a miopía alta”. Otros adultos padecen lo que se conoce como estrabismo esencial, generalmente de origen infantil, aunque puede responder justo a todo lo contrario: a la edad avanzada, debido a la laxitud que se produce en los tejidos implicados en el movimiento ocular. Por último, el estrabismo sensorial está asociado a baja visión. En casi todos los casos, se trata de una patología que puede operarse, con una tasa de éxito que puede llegar a superar el 90%, restableciendo el paralelismo de los ojos y eliminando la molesta visión doble, además de solucionar un problema estético con consecuencias psicológicas nada despreciables. De hecho, el adulto con estrabismo "tiene 10 veces más riesgo de depresión", según expuso en su ponencia la Dra. Inés Pérez.

Hemos superado nuestras expectativas, ya que tanto la calidad de las presentaciones como el nivel de asistencia han sido excepcionales”, destacan los organizadores del curso y coinciden los ponentes invitados.

 

Corregir la desviación ocular "manejando las riendas de un caballo"

Durante el curso también se presentaron las diferentes posibilidades quirúrgicas para corregir la desviación ocular, en su mayoría inscritas en una técnica general estándar, conocida como de retroceso-resección, con la que se busca reforzar, debilitar o cambiar uno, varios o los 6 músculos implicados en el movimiento ocular. “El objetivo es acortar o alargar los músculos como si se manejasen las riendas de un caballo, tirando o soltando más de un lado o del otro en función de hacia dónde sea necesario orientar la mirada”, destaca la Dra. Ana Wert, también coordinadora del encuentro y miembro del Departamento de Estrabismo y Oftalmología Pediátrica del Instituto. No obstante, existen otras opciones quirúrgicas, como la fijación orbitaria, en la que, en vez de suturar los músculos, se ancla el ojo a estructuras del hueso orbitario. Esta técnica, que mostró el Dr. Ramón Medel, del Departamento de Oculoplástica, está indicada en casos muy severos, con parálisis oculares o desviaciones complejas. Asimismo, otros procedimientos alternativos son la cirugía de Faden, que realiza un anclaje posterior del músculo afectado, o la de transposición, que consiste en cambiar la posición de un músculo y, de esa manera, modificar su acción, sustituyendo el músculo que no funciona bien. Paralelamente, los especialistas que se dieron cita en IMO también debatieron sobre la utilización de toxina botulínica (Botox) en determinados casos, como alternativa o complemento a la cirugía.

Para el Dr. José Visa y la Dra. Ana Wert, estrabólogos de IMO, era fundamental dotar al encuentro de un carácter práctico y compartir experiencias en una subespecialidad “muy artesanal” en la que cada caso es distinto.

 

Valor añadido de las técnicas de diagnóstico por la imagen

Además de analizar las distintas opciones terapéuticas, en el curso tuvieron un papel destacado los avances en técnicas diagnósticas por la imagen, como el TAC, la resonancia magnética o las ecografías, cuya mayor resolución ha permitido dar un salto importante en la última década y ah hecho posible una exploración más detallada de la musculatura y de los tejidos blandos. En consecuencia, ha mejorado la indicación quirúrgica: “Actualmente, estas pruebas nos permiten observar detalles que hace unos años no se llegaban a conocer hasta el mismo momento de la cirugía”, concluye la Dra. Wert.