Aumenta la demanda y crecen las opciones quirúrgicas para corregir la presbicia

La técnica para operar la catarata es una opción cada vez más precoz para combatir la "vista cansada", que afecta a 9 de cada 10 personas a partir de los 45 años

La presbicia o "vista cansada", defecto refractivo que afecta al 90% de la población mayor de 45 años, a menudo está detrás de la pérdida de afición por la lectura en la madurez. Las dificultades para enfocar en la visión cercana, debido al proceso natural de envejecimiento del cristalino (la lente del ojo), hacen que leer suponga un sobreesfuerzo y sea necesario alejar progresivamente la novela que nos hemos comprado o nos han regalado porque el texto "baila" o las letras se vuelven borrosas. Cada vez son más las personas que desean evitar estos síntomas sin necesidad de tener que depender constantemente de las gafas. Es una demanda creciente que, unida a la introducción de sistemas automatizados de última generación, ha contribuido al incremento de la cirugía de la presbicia en edades no tan avanzadas como era habitual.

Cirugía de catarata y refractiva

Sustituir el cristalino por una lente intraocular que a partir de cierta edad cumple de manera más efectiva su función es el objetivo de la cirugía de la catarata y, cada vez más, una vía que los oftalmólogos eligen para corregir quirúrgicamente la " vista cansada". Esto, unido al envejecimiento de la población y, por tanto, al aumento de los pacientes con catarata, explica que este procedimiento quirúrgico se haya convertido en una de las intervenciones más practicadas (con cerca de 30.000 operaciones anuales sólo en Cataluña). Asimismo, para hacer frente a la presbicia hay otras opciones como la cirugía láser, que modifica la curvatura de la superficie corneal para compensar la disminución en la capacidad de acomodación del cristalino. Con esta misma estrategia también actúan las lentes intracorneales, de unos 2 mm de diámetro, y cuya ventaja principal es que pueden ponerse y quitarse con facilidad y con un mínimo trauma para el paciente, siempre que lo requiera el proceso degenerativo del cristalino.

Elección individualizada de la técnica

Para los especialistas de IMO, un 80% del éxito de la cirugía depende de un buen diagnóstico y de una correcta indicación. Como añade el Dr. Elies, "las demandas visuales de un relojero, que trabaja fijando la mirada en piezas minúsculas, no son iguales que las de un profesor, que debe leer el examen y ver los alumnos del fondo de la clase. Por lo tanto, operar cualquier defecto refractivo, incluida la vista cansada, exige personalización". En este sentido, el Dr. José Luis Güell, coordinador del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO, destaca que "el aprendizaje y la experiencia en la selección cuidadosa de los candidatos idóneos para cada técnica ha sido clave en el perfeccionamiento de los resultados, junto con los avances que se han producido en la última década y que han permitido alcanzar la máxima precisión y seguridad gracias a una cirugía mínimamente invasiva".