Alergias primaverales: cómo tratarlas para evitar lesiones en los ojos

La colaboración con los especialistas es clave a la hora de indicar y supervisar el tratamiento más adecuado, ya que una administración incorrecta puede producir alteraciones oculares como el glaucoma o las cataratas

¿Cuáles son los síntomas de alergia ocular?

En esta época del año, y debido a los cambios estacionales, la polinización y la acción de algunos agentes externos, las alergias afectan también a los ojos. Hay diferentes tipos de alergias oculares. En todas, el picor se convierte en el síntoma más destacado, que puede ir acompañado de sensación de quemazón, irritación e hinchazón de párpados, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño o “arenilla”, lagrimeo y secreciones. También pueden sumarse otros síntomas de alergia nasales (estornudos, obstrucción y secreción acuosa), bronquiales (asma) o de la piel (dermatitis).

¿Qué tipos de alergias hay y cómo afectan a la salud ocular?

La conjuntivitis alérgica estacional, asociada fundamentalmente al polen, es la forma más prevalente de alergia ocular, especialmente en la época primaveral, coincidiendo con los ciclos de polinización de muchas plantas. La conjuntivitis alérgica perenne, en cambio, se encuentra presente todo el año al estar vinculada a alérgenos de espacios interiores como los ácaros, el pelo de animal o los hongos.

La queratoconjuntivitis vernal, que es típica de los niños, suele manifestarse durante la primavera o el verano. Aparece generalmente a los dos, cuatro o seis años de edad y desaparece espontáneamente durante la adolescencia. Pese a ello es importante que se vigile para evitar las lesiones corneales. La queratoconjuntivitis atópica puede producir lesiones en la córnea más severas, y suele también aparecer en adultos que padecen cuadros de dermatitis.

¿Cuál es su tratamiento?

En todos los casos, el primer paso es evitar el agente que causa la alergia, si lo hay, y después, si persiste, recurrir a los fármacos. La conjuntivitis alérgica suele responder bien al tratamiento con antihistamínicos o puede desaparecer por sí sola al eliminar el alérgeno causante. Los síntomas se pueden aliviar con compresas frías y, en algunos casos, pueden prescribirse corticoides tópicos para reducir la inflamación

¿Por qué no es recomendable automedicarse?

Es importante que un especialista indique y supervise el tratamiento, especialmente cuando se aplican corticoides, ya que una administración incorrecta puede afectar a la salud ocular del paciente produciendo alteraciones como el glaucoma o las cataratas.