Un 39% de las personas revisadas en la Semana Mundial del Glaucoma padece la enfermedad o está en zona de riesgo y no lo sabía

El cribado realizado por la Fundación IMO se cierra con 8 diagnósticos de glaucoma, 17 casos de sospecha y 7 pacientes con hipertensión ocular

La Fundación IMO ha detectado glaucoma, sospecha de la enfermedad o factor de riesgo en un 39% de las personas revisadas en la Unidad Diagnóstico Precoz de IMO (del 7 al 11 de marzo), con motivo de la Semana Mundial del Glaucoma. Estas pruebas han confirmado el mismo porcentaje obtenido en la campaña preventiva del año pasado y han permitido alertar a 32 de los 82 pacientes atendidos de la necesidad de acudir al oftalmólogo, bien sea para iniciar el tratamiento oportuno (10%), someterse a pruebas complementarias que confirmen el diagnóstico (21%) o realizarse controles periódicos de seguimiento (8%). Como destacan las oftalmólogas del Departamento de Glaucoma de IMO, “estos datos ponen de manifiesto el elevado porcentaje de personas que tienen la patología o son candidatas a padecerla y no lo saben”. Por esta razón, según afirman las especialistas, “la mejor prevención para hacer frente al glaucoma son las revisiones bienales a partir de los 40 años o anuales en mayores de 60 años”. A esa edad, las probabilidades de sufrir la enfermedad aumentan hasta 7 veces, como corrobora el hecho de que el 60% de las personas diagnosticadas o con sospecha a raíz de los controles de cribado de la Fundación IMO (15 de 25 casos) sobrepase las seis décadas de vida. Además de la edad, el principal factor desencadenante de glaucoma es la hipertensión ocular, presentada en 7 pacientes con riesgo de desarrollar la enfermedad en el futuro y que, por ello, deberán realizarse controles regulares. Como explican las glaucomatólogas de IMO, “la mayoría de casos de glaucoma están relacionados con un aumento de la presión ocular, un proceso que generalmente no provoca dolor ni pérdida repentina de visión aunque daña poco a poco las fibras del nervio óptico. En consecuencia, se produce una reducción progresiva del campo visual del paciente, que, si no acude al oftalmólogo, no suele percatarse de ello hasta fases avanzadas, cuando ya ha perdido gran parte de su visión periférica”.

Diagnóstico precoz, tratamiento precoz

Una exploración completa en consulta, que incluye una prueba de campo visual, medición de la presión ocular y del grueso corneal, examen del nervio óptico y visualización del ángulo camerular (formado por la córnea y la esclera con el iris), permite realizar un diagnóstico fiable y preciso del tipo de glaucoma y del estadio en el que se encuentra. A partir de ahí, es posible iniciar el tratamiento oportuno para cada caso, procurando conservar la visión restante y teniendo en cuenta la necesidad de un abordaje experto e individualizado. De hecho, “la personalización resulta clave en el manejo del glaucoma, ya que es una patología de origen multifactotrial en la que no todos los pacientes reaccionan igual a los múltiples abordajes terapéuticos”, concluye el equipo de especialistas de IMO, al que recientemente se ha unido la Dra. Laia Pascual, junto a sus compañeras Elena Arrondo, Sílvia Freixes y Carolina M. Pallás.