La mayoría de diabéticos tipo 1 padecerá retinopatía diabética, su detección precoz puede evitar ceguera en más del 90% de los casos

Perder la visión es el mayor temor de las personas con diabetes, conscientes de que la retinopatía diabética es la principal complicación de la enfermedad

Los especialistas de la Unidad de Retinopatía Diabética de IMO, centro líder en el tratamiento oftalmológico de las complicaciones oculares de la diabetes, recuerdan que un mal control de esta enfermedad está relacionado con el riesgo de padecer pérdida de visión severa. En concreto, los diabéticos mal controlados tienen hasta 25 veces más posibilidades que una persona sana. Este dato responde al hecho de que la principal complicación de la diabetes es la retinopatía diabética, una enfermedad que daña progresivamente los vasos de la retina y que puede comprometer permanentemente la visión de quien la padece. Se estima que el 95% de los diabéticos de tipo 1 padecerá esta enfermedad y el 50% de los pacientes diabéticos desde hace más de 15 años presenta algún tipo de alteración en los vasos de la retina. “Detectar y tratar a tiempo la enfermedad  supone evitar la ceguera en más del 90% de los casos”, según la Dra. Anniken Burés, de la Unidad de Retinopatía Diabética de IMO.

Sin síntomas

La retinopatía diabética es la primera causa de ceguera irreversible en edad laboral en la sociedad industrializada y su complicación más común es el edema macular diabético. Este se caracteriza por la acumulación de líquido en la zona central de la retina (mácula) y se ha convertido en la principal causa de disminución de visión en pacientes con diabetes. Por ello, los expertos insisten en la importancia de la prevención y de la detección precoz. Algunos síntomas típicos de las personas con retinopatía diabética son visión borrosa y dificultades para ver de noche. Las personas que padecen edema macular sufren, además, una disminución progresiva de la visión central. Sin embargo, la retinopatía diabética no suele ofrecer síntomas, hasta que se encuentra en un estado muy avanzado y, en ocasiones, irreparable. Por ello, “es importante que las personas con diabetes realicen revisiones oftalmológicas de forma regular”, tal y como recuerda el Dr. Carlos Mateo, de IMO. Asimismo, los diabéticos pueden prevenir la retinopatía diabética o retrasar su aparición realizando controles de su glucosa y del colesterol en sangre, así como de la presión arterial. Los especialistas también aconsejan adoptar un modo de vida saludable, con ejercicio diario y dieta sana, además de evitar hábitos nocivos como el tabaquismo. Una vez se ha diagnosticado la enfermedad, los tratamientos están orientados a tratar la zona afectada de la visión para prevenir daños mayores en la retina.  El edema macular se trata generalmente con inyecciones intraoculares y láser. Asimismo, los casos más avanzados de retinopatía diabética pueden precisar cirugía (vitrectomía).

Miedo a perder visión

Los pacientes con diabetes son especialmente conscientes de estas consecuencias y del papel crucial que juega la prevención en estos casos, tal y como explicó el Dr. Rafael Navarro al comentar los resultados del Primer barómetro mundial sobre retinopatía diabética durante la tercera edición del Diabetes Experience Day. El estudio, promovido por la Federación Internacional de Diabetes (IDF), la Federación Internacional del Envejecimiento (IFA) y la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB) –de la que forma parte IMO–, y apoyado por Bayer, ha contado con la participación de más de 3.500 pacientes y 1.400 profesionales sanitarios de una cincuentena de países.

Como principal conclusión, y eje de la intervención del Dr. Rafael Navarro en el evento, cabe destacar el miedo a perder la visión de las personas con diabetes, un 85% de las cuales es consciente del riesgo que la enfermedad supone para sus ojos. Por ello, las complicaciones oculares como la retinopatía diabética –primera causa de ceguera irreversible en edad laboral en la sociedad industrializada– son las que más preocupan a este colectivo (40%), claramente por encima de la enfermedad cardiovascular (17%), la amputación (16%), los problemas de riñón (13%) o los daños en el sistema nervioso (4%).

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