El glaucoma, a través de la historia

Del diagnóstico "a ojo" de los griegos a las técnicas modernas, pasando por los primeros instrumentos que medían la presión intraocular.

Del diagnóstico "a ojo" de los griegos a las técnicas modernas, pasando por los primeros instrumentos que medían la presión intraocular.

El glaucoma es una enfermedad ocular muy extendida, que consiste en una neuropatía crónica progresiva, cuyo factor de riesgo más importante es el aumento de lapresión intraocular. El aumento origina una atrofia del nervio óptico que se manifiesta con una pérdida del campo visual y, en fases terminales, una pérdida de visión irreversible.

La comprensión de esta patología no ha sido fácil. En la Época hipocrática aparece el término glaukosis para referirse a un mal típico de los ancianos, que se manifestaba con el cambio de color de la pupila, que se volvía más azulada. En la Época medieval, Galeno de Pérgamo (129-201 d. C.) formuló una teoría errónea de la visión en la que el cristalino era el órgano principal.

Durante la Época Moderna los médicos mantienen la creencia de que el cristalino es el eje principal de la visión. Durante el siglo XVIII se tratarán de establecer las diferencias entre catarata y glaucoma. Dos cirujanos franceses, Michel Brisseau (1676-1743) y Antoine Maitre-Jan (1650-1750), presentan ante la Académie Royale des Sciences de París sus trabajos en los que sostienen que la catarata es una patología del cristalino y que es operable, a diferencia del glaucoma, que es incurable. Considerar el aumento del tono ocular como signo relacionado con el glaucoma supone un gran avance. De hecho, sigue siendo un dato crucial en el diagnóstico en la actualidad. Por desgracia, nadie presta atención a esta descripción hasta el siglo XVIII y principios del XIX, cuando William Mackenzie (1791-1868) o Frans Cornelis Donders (1818-1889) fabrican en 1863 uno de los primeros tonómetros (aparato que mide la presión intraocular), uno de los muchos avances que aún estaban por llegar…

Primeras intervenciones quirúrgicas

La labor del oftalmólogo Albrecht von Graefe (1828- 1870) supone un punto de inflexión en el entendimiento y tratamiento quirúrgico de esta patología. En su pequeña clínica berlinesa, fundada en 1851, se inicia el tratamiento quirúrgico del glaucoma. Von Graefe realiza y describe la técnica de la iridectomía –corte en la periferia del iris. Paralelamente, investiga el tratamiento con fármacos. En 1862, Thomas R. Fraser describe el efecto de un alcaloide extraído de una haba, la fisostigmina, y su efecto miótico (de contracción de la pupila), reduciendo la presión intraocular. En 1877, Adolf Weber estudia el efecto de un nuevo fármaco: la pilocarpina, que pasará a ser el principal medicamento para tratar el glaucoma.

Nuevos tratamientos y avances en la cirugía

Ya en el siglo XX, se producen avances trascendentales en el tratamiento de esta patología ocular. A finales de la década de los setenta se descubre el uso de los beta bloqueantes (maleato de timolol), que serán el tratamiento de primera elección durante décadas. Más tarde se avanzaría en el uso de los agentes alfa-2 agonistas, los inhibidores de la anhidrasa carbónica tópica y ya, más recientemente, las prostaglandinas.

En tratamientos quirúrgicos, la innovación fundamental llega en 1936, con la denominada goniotomía, propuesta por Otto Barkan. Esta cirugía se centra en modificar el ángulo camerular (el ángulo formado por la córnea y la esclerótica con el iris por el que se produce el desagüe del humor acuoso). En 1984, Zimmerman introducirá la esclerectomía profunda no perforante. En 1990, Koslov modificará y extenderá el uso de esta cirugía, con menor probabilidad de complicaciones postoperatorias.
A día de hoy, el glaucoma sigue siendo una enfermedad compleja. Su diagnóstico y comprensión ha constituido un desafío científico que empezó a concretarse en el siglo XIX. Actualmente, el diagnóstico precoz y la prevención de la enfermedad son factores clave.

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