Finalizados los juegos paralímpicos, perduran las historias de superación

IMO sigue apoyando los valores paralímpicos, más allá de Río’16, donde España ha obtenido el undécimo puesto en el medallero, con 31 metales, 12 de atletas con discapacidad visual

IMO sigue apoyando los valores paralímpicos, más allá de Río’16, donde España ha obtenido el undécimo puesto en el medallero, con 31 metales, 12 de atletas con discapacidad visual

“Siempre hay un camino para hacer posibles las cosas y lograr aquello que nos proponemos” nos dijo Elena Congost, que nació con una atrofia congénita del nervio óptico, cuando visitó  IMO con motivo del acto organizado por el Día Mundial de las Enfermedades Raras el pasado mes de febrero. Por aquel entonces, la atleta catalana ya estaba entrenando duro para los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro y, siete meses después, ha logrado el mayor éxito de su carrera deportiva: la medalla de oro en maratón, convirtiéndose en la primera campeona de esta prueba, que se estrenaba en la categoría femenina. La carrera que se disputó en Fort Copacabana también ha recompensado los esfuerzos de sus compañeros Alberto Laso, con discapacidad visual a causa de una lesión degenerativa de la mácula, y Abderrahman Ait, con discapacidad física. Ambos, que ya fueron medallistas en Londres’12, lograron en Río’16 una plata que amplía aún más su admirable palmarés.

Obstáculos transformados en oportunidades

En la pista del Estadio Olímpico Engenhão, el joven velocista Gerard Descarrega tuvo la oportunidad de quitarse la espinita clavada en la capital británica, donde se quedó a las puertas del podio. Cuatro años después, ha pasado de competir solo a correr con guía debido al empeoramiento de su retinosis pigmentaria, lo que no le ha impedido dar lo mejor de sí mismo y hacerse con el oro en 400 m.

Gerard Descarrega, oro en 400 m

 

Otra atleta que ha sacado energía de las dificultades es Izaskun Oses, ganadora del bronce en 1.500 m, a quien la pérdida progresiva de visión por una miopía magna y un glaucoma le obligaron a dejar su trabajo como enfermera en el último año. A raíz de ello decidió buscar el lado positivo de la situación y centrarse en el atletismo, hallando una nueva motivación. Para David Casinos,con retinopatía diabética, “el deporte es un estímulo que nos permite descubrir nuestro potencial”, según nos explicó en la entrevista que le hicimos en IMO y como volvió a poner de relieve en Río de Janeiro. La conquista de un bronce en lanzamiento de disco ha agrandado la leyenda del 4 veces campeón paralímpico, considerado el mejor lanzador invidente de la historia pero, sobre todo, un ejemplo de fuerza. Este ímpetu también impulsa a su colega Kim López, con miopía magna, que superó su marca personal y se hizo con un ansiado oro en lanzamiento de peso.

Kim López, oro en lanzamiento de peso

 

Sin límites en la piscina paralímpica

La piscina del Estadio Acuático también ha vivido grandes alegrías del equipo español. El nadador Israel Oliver, a quien varios desprendimientos de retina quitaron la visión aunque no su determinación, soñaba con la gloria paralímpica desde Atenas’04. En Río de Janeiro la ha alcanzado por partida doble, sumando sus 2 oros al de Michelle Alonso en la categoría de discapacidad intelectual y a los de Oscar Salguero, Nuria Marqués y Teresa Perales en la categoría de discapacidad física. Perales, que también ha cosechado 3 platas y atesora un total de 26 presas paralímpicas, es un referente para la sociedad y, especialmente, para las jóvenes promesas de la natación que han demostrado ser ya una realidad en estos Juegos. Es el caso de la propia Nuria Marqués (1 oro y 1 plata) y de Óscar Salguero (1 plata), que compiten sin una extremidad, así como de María Delgado (2 bronces), con discapacidad visual por una toxoplasmosis congénita, y de Ariadna Edo (bronce), con Enfermedad de Stargardt. Sarai Gascón, que a sus 23 años ya ha conseguido 6 medallas en unos Juegos, y el veterano Miguel Luque, con el mismo número de metales en dos décadas de reconocida trayectoria,  completan el cuadro de nadadores que han subido al podio.

Israel Oliver, oro en 100 m mariposa y 200 m estilo

 

La complicidad de un gran equipo

Otra disciplina que ha encumbrado a los deportistas españoles es el ciclismo. Ignacio Ávila, de quien también recibimos la visita en IMO hace unos meses,tenía claro que si ganaba una medalla lo celebraría al lado de su guía Joan Font, y así lo hizo al conseguir una sufrida plata en la prueba de carretera. Tras haber abandonado el atletismo en 2012 y haberse reorientado a la práctica del tándem, este luchador nato, afecto de retinosis pigmentaria, es el mejor ejemplo de que, con voluntad incombustible y con apoyo, “siempre se puede ir a más”. Su espíritu lo comparte Alfonso Cabello, que voló en el velódromo de Barra con el tercer puesto en el kilómetro y se colgó otro bronce en la prueba de velocidad por equipos categoría C (discapacidad física). La cooperación y el trabajo conjunto también han sido claves para la selección paralímpica de baloncesto en silla de ruedas, que ha hecho historia al llegar a la final y llevarse por primera vez a casa un metal en este deporte. El subcampeonato del conjunto nacional de tenis de mesa y la plata individual de Álvaro Valera, con la que el jugador ya tiene un repoker de medallas paralímpicas, rematan, junto al bronce de Jairo Ruiz en el debut del triatlón, la buena actuación de nuestros atletas en Río de Janeiro. De este modo, la delegación española ha finalizado la cita paralímpica con 31 medallas (9 oros, 14 platas y 8 bronces), aunque hay muchos más éxitos, ya que detrás de cada atleta existe una carrera vital que se sigue luchando y ganando a diario. Los Juegos se han acabado, pero su espíritu y las historias de superación permanecen. Estamos orgullosos de haber apoyado al Comité Paralímpico y muy satisfechos de nuestros deportistas y de sus triunfos, pero, sobre todo, de su esfuerzo y actitud, en especial de aquellos con discapacidad visual.

Ignacio Ávila (derecha imagen) junto a su guía, plata en ciclismo en carretera