Córnea
Transplante de córnea
Descripción

La córnea es un tejido transparente situado en la parte más anterior del ojo. Permite que la luz y las imágenes entren hacia la retina. Cuando una persona tiene problemas en la córnea percibe una pérdida de agudeza visual y, en ocasiones, también dolor.

En principio, cualquier persona puede someterse a un transplante de córnea. Pero no todo el mundo es válido como donante. Primero es necesario hacer un estudio previo de las córneas.
El tiempo medio de espera hasta la operación es de 2 a 3 meses.

Existen tres tipos de queratoplastias (o transplante de córnea):

  • Penetrante
  • Lamelar
  • Endotelial

La más frecuente es la primera.

La intervención dura una media de 20 minutos.

En cualquier periodo tras la operación se puede manifestar un rechazo, a veces, ocurre incluso pasados varios años.

Si no crea rechazo, la córnea, una vez transplantada, es para siempre. Por eso se intenta que la córnea donante tenga una edad similar a la del receptor.

Cuando se sustituye todo el grosor corneal, –explica– hablamos del clásico trasplante de córnea (queratoplastia penetrante); si se sustituyen sólo algunas capas, realizamos una queratoplastia lamelar  que puede ser anterior, anterior profunda o posterior.

En el trasplante completo –queratoplastia penetrante– no ha habido muchos cambios en los últimos veinte años; han mejorado los métodos de sutura, las técnicas de conservación del tejido y algunos fármacos para controlar los procesos inmunológicos de rechazo, pero la técnica no ha variado de una forma significativa. En cambio, sí han evolucionado algo las técnicas de cirugía lamelar, con la introducción de nuevas tecnologías, en especial de los distintos tipos de láser, para poder conseguir esas profundas extracciones de tejido con una superficie irregular.

Según el Dr. Güell, la importancia creciente de la queratoplastia lamelar anterior responde a que es una técnica que permite preservar el endotelio, lo que supone una ventaja principalmente inmunológica, ya que cerca del 90% de los rechazos se producen contra el endotelio trasplantado.