EVICR certifica el compromiso de IMO con la calidad y la excelencia de sus estudios

Al adherirse a la red europea de investigación clínica en oftalmología, que vela por la aplicación de las buenas prácticas clínicas, IMO consolida su liderazgo en investigación oftalmológica y garantiza su participación en nuevas líneas terapéuticas.

El European Vision Institute Clinical Research (EVICR), la red europea de investigación clínica en oftalmología a la que IMO se ha incorporado recientemente, certifica el compromiso del centro con los más altos estándares de calidad y excelencia en sus estudios, garantizando el cumplimiento de protocolos estandarizados y, con ello, de las guías internacionales de buenas prácticas clínicas.

Con más de veinte años de experiencia en ensayos clínicos, IMO ha sido nombrado Centro de Investigación Oftalmológica por EVICR, con el objetivo de dar un nuevo impulso al desarrollo de fármacos y dispositivos médicos pioneros con los que mejorar el tratamiento de las patologías oculares. Como explica Laura González, coordinadora de los ensayos clínicos de IMO, “la aplicación de estas directrices tiene una repercusión directa en nuestros pacientes, cuya seguridad y bienestar se alzan como el objetivo prioritario de todos los proyectos en los que estamos involucrados”.

En este sentido, “formar parte de EVICR nos abre las puertas de acceso a los principales trabajos del momento, promoviendo las sinergias con el centenar de entidades que integran la plataforma y motivando la formación continua de nuestros especialistas”, destaca González. Según añade, “esto permite a IMO consolidarse a la vanguardia de la investigación en oftalmología y ser partícipe de las últimas novedades”, especialmente en lo que se refiere a las nuevas vías terapéuticas de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y las distrofias hereditarias de la retina, la retinopatía diabética y otras enfermedades vasculares de la visión, las patologías del segmento anterior y el glaucoma, que constituyen los grandes ejes de EVICR.

La intensa actividad de IMO en investigación clínica requiere la coordinación e implicación de oftalmólogos, optometristas y enfermeros especializados en fotografía ocular para llevar a cabo la decena de estudios que actualmente están en proceso.

Tratamiento individualizado

IMO ha colaborado a lo largo de dos décadas en la realización de más de cuarenta ensayos clínicos, generalmente en fase III para testar la eficacia de tratamientos experimentales, así como en fase IV para descubrir nuevos datos e indicaciones de terapias ya comercializadas. A día de hoy, el manejo de la DMAE, patología que afecta a más de 700.000 personas en España y cuya prevalencia va en aumento debido al envejecimiento de la población, es uno de los retos prioritarios de los especialistas. Como comenta la coordinadora de los ensayos clínicos de IMO, “la personalización de la terapia en función del perfil genético de cada paciente es una de las líneas de estudio con mayor potencial”.

En este sentido, la integración de la investigación clínica y la investigación básica, con un laboratorio propio de biología molecular en las instalaciones del Instituto, permite a IMO liderar proyectos como Bioimage. En él ya se han analizado más de 300 marcadores o polimorfismos de 80 genes implicados en la patología en 200 pacientes con DMAE húmeda, a fin de evaluar si su respuesta a un nuevo medicamento está condicionada por el genotipo. Este objetivo también está presente en el estudio de fármacos pioneros para la forma seca de la DMAE, que afecta al 85% de las personas con la enfermedad y que ahora no tiene tratamiento, aunque se está testando la primera terapia que ha apuntado eficacia significativa en pacientes con una determinada variante genética.

Efectos más duraderos

Además de la personalización de la estrategia de abordaje de la DMAE por perfiles genéticos, otro de los grandes desafíos es la reducción del número de inyecciones intraoculares de fármacos antiangiogénicos a las que deben someterse los pacientes. Para ello, IMO está participando en ensayos que buscan determinar cuáles son las mejores pautas para suministrar las dosis una vez cumplido el primer año de tratamiento, durante el que las visitas al oftalmólogo son más frecuentes. En este periodo inicial, de hecho, “el paciente suele requerir someterse a una inyección mensual, mientras que con el desarrollo de nuevas moléculas en estudio se prevé que la carga pueda espaciarse hasta las 8 o 16 semanas”, afirma Laura González.

Prolongar la duración de la medicación es un reto compartido en otras patologías retinianas, para las que las inyecciones intraoculares también han supuesto una gran revolución y un éxito sobre el que seguir avanzando: “En uno de los ensayos que llevamos a cabo actualmente, por ejemplo, estamos estudiando los posibles beneficios de los antiangiogénicos más allá de la DMAE”. Un paso adelante en la mejora de la calidad de vida de los pacientes que, asimismo, se busca dar en otras subespecialidades oftalmológicas como el glaucoma. De ahí el impulso de investigaciones sobre combinaciones de fármacos más efectivas, así como la prueba de dispositivos de liberación sostenida para evitar el uso diario de gotas, lo que provoca una baja adhesión al tratamiento hasta en un 40% de las personas afectas de glaucoma.