La detección precoz de las enfermedades de la retina puede evitar la cirugía

Patologías como la degeneración ocular (DMAE) o la tracción vitreomacular, pueden tratarse con una única inyección intravítrea.

Reproducimos el artículo publicado en El País en el que se entrevista al Dr. Borja Corcóstegui, director médico del IMO.

"Bastantes personas dejan pasar problemas oculares más de lo que deberían, si se pierde algo de visión hay que acudir a un especialista para realizar un buen diagnóstico”, advierte Corcóstegui, director médico de Instituto de Microcirugía Ocular (IMO). Y es que una detección precoz puede determinar el éxito de los tratamientos disponibles, en especial en patologías degenerativas que afectan a la retina.

La retina conforma una parte imprescindible del ojo, es la encargada de transformar la luz que recibe en impulsos nerviosos para posteriormente enviarlos al cerebro y que éste los traduzca en imágenes. Normalmente es de color rojo debido a su alto riego sanguíneo, cuando presenta un tono diferente puede ser indicio de que la persona padece alguna enfermedad. Para tratar cualquier afección de la retina actualmente la medicina cuenta con tratamientos farmacológicos que hacen posible, en muchos casos, evitar la intervención quirúrgica. Lo más novedoso es un nuevo fármaco para tratar la tracción vitreomacular. Con sólo una inyección, el paciente puede recuperar su calidad visual. Pero, insisten los expertos, para ello es muy importante su detección precoz.

Los especialistas recomiendan hacer una visita anual al oftalmólogo a partir de los 40 años

Entrevista El País al Dr. Borja Corcóstegui

La patología más común en la retina es la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) de tipo seca. Concretamente se diagnostican en España cerca de 26.000 casos nuevos cada año. Se trata de una afección que daña una parte de la retina, la mácula, encargada de la visión central. La DMAE es la primera causa de ceguera legal en nuestro país. Además, existen otras enfermedades de la retina que afectan gravemente la salud visual, como es el caso de la retinopatía diabética y la tracción vitreomacular. Mientras que la primera está causada por un daño a los vasos sanguíneos -la capa de tejido en la parte posterior del interior del ojo-, la segunda consiste en la separación incompleta del cuerpo vítreo de la mácula, lo que produce tensión de la retina. La tracción vitreomacular que afecta a casi 300.000 personas en Europa, puede provocar alteraciones en la retina, manifestándose en forma de agujero macular.
Todas ellas son enfermedades progresivas que presentan síntomas, los más comunes suelen ser pérdida de visión o visión borrosa. La edad es un factor de riesgo en todas ellas. “Cuanto mayores seamos, tenemos más probabilidad de desarrollarlas, sobre todo a partir de los 50 años”, explica el profesor Corcóstegui. Es por ello que los especialistas recomiendan hacer una visita anual al oftalmólogo a partir de los 40 años como la mejor forma de prevenir problemas oculares. Sin embargo, añade Corcóstegui, “la retinopatía diabética, al ser una patología asociada a la diabetes, puede aparecer también en gente joven”.
Los tratamientos para solventar las afecciones de la retina generalmente se han asociado a intervenciones quirúrgicas, pero gracias a los avances médicos de los últimos años se puede mantener una buena calidad de la visión sin pasar por el quirófano. En el caso de la DMAE y la retinopatía diabética existen, desde el año 2005, los fármacos intravítreos antiangiogénicos, y para el tratamiento de la tracción vitreomacular se ha puesto en el mercado un novedoso fármaco inyectable. Este medicamento, disponible desde principios de año en Estados Unidos y algunos países de Europa, hace posible que, mediante una única inyección intravítrea, se resuelva la tracción gracias a la separación del cuerpo vítreo y la mácula. Para ello actúa sobre las fibras que causan la tracción mediante la disolución de unas proteínas. “Es importante seleccionar bien los casos en los que pueda funcionar este fármaco, que suele ser en el 50% de los pacientes. Todo depende de las características clínicas y de la fase en la que se detecte la enfermedad, cuanto antes sea mejor”, afirma el especialista Corcóstegui, y concluye, “todavía no somos conscientes de que con un tratamiento temprano la visión siempre es mejor”.

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